Se juega en el navegador, en el móvil o en el ordenador. No hace falta instalar nada.
El clásico de las fichas de dos colores: encierra las de tu rival en línea recta y dales la vuelta. Cuando nadie puede jugar, gana quien tiene más.
Un rival honrado. La máquina no hace trampas ni tira dados escondidos: ve lo mismo que tú. Cuatro niveles, de Fácil, que va a por muchas fichas, a Experto, que casi no falla.
Se ve lo que pasa. Un punto marca dónde puedes jugar y, si mantienes el dedo, ves antes qué fichas se girarían. La cuenta de fichas está siempre a la vista.
Pistas que enseñan. Si te atascas, la pista marca una buena casilla y te dice por qué: «una esquina: ya no te la pueden girar nunca».
El final del día. Una partida casi terminada, la misma para todo el mundo, en la que solo una jugada lleva a la victoria. Y también se juega con un amigo en el mismo móvil.
Tranquilo de verdad. Sin anuncios, sin compras y sin cuentas. La máquina piensa en tu propio dispositivo y tus partidas se guardan en él. En español, catalán e inglés.
Por turnos, cada jugador pone una ficha de su color de forma que encierre en línea recta, entre la nueva y otra suya, una o más fichas del rival: en horizontal, en vertical o en diagonal. Las encerradas se dan la vuelta. Si no puedes encerrar ninguna, pasas. Cuando nadie puede jugar, gana quien tiene más fichas.
Consejos para empezar